FUNDASENTIRPara sentirse mejor en familia
Proteja la infancia de sus hijos
EL que los niños disfruten de una infancia feliz depende en gran medida de que tengan unos buenos padres que los críen. Pero ¿qué implica ser un buen padre? Probablemente haya oído estos consejos muchas veces: dedique tiempo a sus hijos; escúchelos; oriéntelos bien; póngase en el lugar de ellos y comparta sus alegrías y sus penas; y por último, sea un verdadero amigo sin perder su autoridad como padre. Desde luego, estas conocidas recomendaciones ayudarán a los padres a desempeñar bien su labor.
Según el paso de los niños
Tenga presente que su hijo es ‘delicado’
y, por tanto, no es capaz de llevar cargas y responsabilidades de adulto. El
tiene su propio ritmo su propio paso, si usted es un padre solo que está
pasando por un problema serio y se siente tentado a confiarse a su hijo, reprima
el impulso. Acuda mejor a un amigo maduro que pueda ayudarle a resolver sus
dificultades
Intervención
psicológica en mujeres menopáusicas con hipertensión
Entre la sintomatología que con mayor frecuencia refieren
las mujeres durante la menopausia se engloban tanto síntomas físicos
(osteoporosis, obesidad, hipertensión arterial, etc.), como psicológicos
(cambios emocionales, insomnio, etc.) Por otra parte, son numerosos los estudios
que relacionan distintos estados emocionales con reactividad cardiovascularPor estos motivos, presentamos un programa de
intervención cuyo objetivo es la reducción de la tensión
arterial en mujeres menopáusicas, mediante el manejo de la ansiedad,
la mejora sobre el control y expresión de la ira, así como la
modificación de hábitos de vida no saludables. Tras la aplicación
del programa así como en el seguimiento realizado se encuentran resultados
muy satisfactorios.
Escuela de padres: un programa de modificación de la conducta infantil.
La Escuela de Padres y Madres consiste en un programa de entrenamiento
en técnicas de modificación de la conducta infantil, utilizando
estrategias por medio de las cuales se entrena a los padres a modificar la conducta
de sus hijos. Se persigue, fundamentalmente, modificar la interacción
padres-hijos con el doble fin de fomentar la conducta socialmente exitosa y
adaptada.
Debido a que son los padres los principales protagonistas en la educación
de sus hijos, los que presentan una gran influencia para generar cambios conductuales
en sus hijos, y las personas que más van a influir en el desarrollo personal
y social de sus hijos, consideramos de especial importancia este programa de
entrenamiento en padres.
El principal objetivo consiste en informar y dotar a los padres de estrategias
específicas para afrontar las dificultades más comunes que surgen
en la no siempre fácil tarea de educar a sus hijos a través de
la adquisición de conocimientos y técnicas que aquí se
presentan. Los resultados obtenidos tras la aplicación del programa son
altamente satisfactorios habiéndose producido una excelente mejora en
la relación padre(s)-hijo(s), así como cambios muy importantes
en las conductas infantiles. Finalmente, la alta tasa de asistencia semanal
de los padres y la valoración del programa realizada por los mismos,
avalan la necesidad cada vez mayor de implantar este tipo de programas dentro
del ámbito educativo.
Entrenamiento en control emocional en obesidad mórbida
La obesidad es un problema que afecta a un elevado porcentaje de la población general, entre un 6 y un 26 % de la población adulta española (SEEDO, 1997), y si incluimos el sobrepeso el nivel de afectación alcanzaría hasta un 55% de la población en USA. Aumenta la probabilidad de sufrir determinadas enfermedades, tales como los trastornos cardiovasculares, diabetes, hipertensión, constituyendo no sólo un problema médico, sino también social, asociándose con frecuencia a elevados niveles de ansiedad y depresión.
Durante el tratamiento propiamente dicho se aplicaron las técnicas de Relajación Muscular Progresiva, Respiración Abdominal, Reestructuración Cognitiva, Solución de Problemas, Control de Estímulos y Asertividad.
Tras la aplicación del programa se obtuvieron resultados altamente satisfactorios, avalando la necesidad cada vez mayor de implantar este tipo de programas en el área de la salud, y más concretamente en individuos con trastornos de la conducta alimentaria.
Carmen, de 22 años, tuvo una infancia muy difícil. Huyendo del maltrato de su padre y la total despreocupación de su madre, tanto ella como su hermana terminaron viviendo en las calles. A pesar de los peligros que entraña esta clase de vida, las dos niñas lograron eludir algunas de las trampas en las que caen tantos jóvenes que se van de su hogar.
Quisiera poder recuperar mi infancia.
Sin embargo, Carmen llora la pérdida de su infancia, pues no recuerda haberla vivido. “Pasé de ser un bebé a ser una mujer de 22 años, no tuve niñez —se lamenta—. Ahora estoy casada y tengo un hijo, pero anhelo hacer lo que hacen las niñas, como jugar con muñecas. Anhelo los abrazos y el cariño de unos padres. Quisiera poder recuperar mi infancia.”
Hoy día hay un gran número de niños que, como les sucedió a Carmen y su hermana, viven en las calles. Son niños a los que básicamente se les ha privado de infancia. Muchos de ellos cometen delitos a fin de sobrevivir. Las noticias y las estadísticas indican que algunos niños empiezan a delinquir a tempranísima edad. Y para agravar el problema, muchas jovencitas ya son madres al llegar a la adolescencia, cuando no son más que unas niñas.
Una crisis social oculta
En vista de lo mencionado, no es de extrañar que muchos niños
terminen en hogares de acogida. Pero un editorial publicado en el periódico
The Weekend Australian informó: “El sistema de acogida se está
derrumbando sin darnos cuenta. Cada vez más niños de hogares rotos
y familias deshechas quedan desatendidos”. El diario también señaló:
“Algunos niños acogidos pasan meses o hasta años sin ver
a un asistente social, mientras que otros van de una casa a otra sin encontrar
un lugar fijo donde vivir”.
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